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Mantas

¿Cual es la mejor? ¿Que debe tener la manta apropiada?

Las temperaturas comienzan a bajar y es tiempo de añadir algunas mantas en la cama además de tener cerca un buen pijama. Nuestra pregunta es: ¿es  apropiado abrigarse para dormir cuando hace frío?

Cuando comienza el invierno (o en meses de otoño) nos apresuramos por poner más y más mantas en la cama y de llevar calcetines o medias para que no se nos enfríen nuestros pies.

Tampoco dudamos en encender la calefacción y en ponernos un pijama antes de acostarnos. Sin embargo, ¿es bueno abrigarse demasiado al dormir cuando hace frío? La verdad que no.

Dormir con más de 15 °C de temperatura ambiente no es bueno para nuestra salud. La sensación térmica en la habitación debe estar templada si queremos mantenernos en buena forma física y descansar adecuadamente.

El organismo puede así activar sus mecanismos de termorregulación. Si nos abrigamos demasiado para dormir el cuerpo se convierte en “perezoso” y no realiza su trabajo natural. Cuando dormimos con tantas mantas o ropa no podemos movernos libremente y experimentamos un sueño menos reparador.

Por otra parte, si la temperatura ambiente se mantiene entre los 15 y los 19 °C, al organismo le es más fácil despertarse por las mañanas y mantenerse activo todo el día. Por el contrario, si hace mucho calor en la habitación, nos volvemos más soñolientos y aletargados.

A su vez, las temperaturas superiores a 21 °C impiden al cuerpo liberar la hormona melatonina (que desciende el calor corporal) y equilibrar el cortisol que se relaciona con la ansiedad, el apetito y la depresión.

¿Qué temperaturas no son buenas para dormir?

El frío es más fácil de controlar que el calor a la hora de conciliar el sueño.

Cuando hace calor empezamos a transpirar, a tener sed y no soportamos el contacto con las sábanas. En invierno tiritar por las bajas temperaturas o sentir los pies fríos tampoco es una buena idea.

Existen mantas terapéuticas que te ayuda a dormir mejor y a reducir el estrés y la ansiedad. También recomiendan usarlas a personas con autismo, TOC o TDAH.

En EEUU las conocidas como ‘mantas con peso‘ cada vez son más populares, y poco a poco van llegando al resto de mercados. Pero, ¿cómo funciona esta manta mágica? La clave, como su nombre indica, está en el peso. Mientras que el contacto ligero activa el sistema nervioso, la presión del peso se asemeja a un abrazo o un masaje generando una sensación de tranquilidad, similar también a la calma que sienten los bebes cuando les envuelven.

Al sentirnos envueltos y reconfortados incrementa la serotonina, clave para regular el estado de ánimo lo que a su vez ayuda a liberar melatonina, una hormona que regula los periodos de vigilia y sueño. Además, reduce los niveles de cortisol, también conocida como la hormona del estrés.

 

En este sitio te recomendamos mantas para satisfacer la necesidad para conciliar un buen descansar.